domingo, 13 de octubre de 2013

GALOPANDO EN EL ARTE DE LEER Y ESCRIBIR

13 oct 2013   

  Hoy después de algunos años de trabajo y de grandes aportes  para mi vida profesional y personal, quiero poner en su conocimiento una experiencia que ha llenado mi existencia de una enorme satisfacción, porque fue  aquí donde  mis capacidades emergieron para lograr que los niños de transición de una institución pública consiguieran al final de año “leer y escribir” de una forma divertida y sin la necesidad de contar con planas tediosas para afianzar este proceso. He aquí evidenciándose que es nuestra tarea como docentes encontrar nuevas metodologías que permitan a los niños de esta época aprender con diferentes elementos y no con métodos tradicionales como aprendimos nosotros o los padres de nuestros niños.
          Esta labor fue llevada a cabo con el nivel de transición B en la I.E.D. José  María Carbonell donde laboro hace ocho años como maestra de preescolar y coordinadora del proyecto de humanidades de la jornada mañana. La institución se encuentra ubicada en el barrio Las Brisas de la  localidad cuarta de San Cristóbal. La población que integra  nuestro colegio  son de estrato uno y dos.

      Después de dar esta corta reseña, relataré a ustedes mi experiencia profesional durante este año; me encontraba allí recibiendo a los pequeños, nuevos en el colegio, anhelantes de aprendizaje y con grandes expectativas como las mías. Y exactamente  ahí,  en ese conocimiento mutuo surgieron  esas preguntas y respuestas de los niños  frente al primer contacto con un libro: “YO NO SE LEER” “CUANDO NOS ENSEÑAS A LEER” “YO YA ME SE LAS VOCALES A, E, I, O, U”, dando inicio esto a mis inquietudes  pedagógicas: “¿cómo les enseño a leer y escribir?”, sin que sea tedioso ni rutinario, “¿cómo empezar? y ¿cómo hacer que mis niños alcancen esta meta?, para  dejar así  a un lado la creencia que los  niños de una institución pública  no pueden alcanzar este propósito.

     Al principio todo fue inquietante y temeroso para mí como docente, pues era retomar mis aprendizajes como estudiante y poner  en marcha mis estrategias como maestra para así cumplir con las expectativas de los padres de familia, las cuales se fueron  desmoronando cuando en la primera reunión  les dije: “Aquí no vamos a aprender a leer ni a escribir  la M con la A es MA”, explicándoles con un lenguaje sencillo  que es leer y escribir cómo  lo mencionan Pérez y Roa en los “Referentes para la didáctica del lenguaje  en el primer ciclo”:

     Escribir es producir ideas propias y estar en condiciones de registrarlas a través de algún sistema de notación. En los inicios de la exploración de la escritura por parte de los niños, ellos luego de reconocer las diferencias entre el dibujo y la grafía como formas de representar, comienzan a elaborar sucesivas explicaciones sobre el funcionamiento del sistema escrito, que pasan por formularse hipótesis en las que se evidencia que van comprendiendo que al escribir se usan signos abstractos, arbitrarios (en el sentido que no representan el objeto nombrado), entonces usan letras, números, figuras geométricas y trazos que se asemejan a las grafías convencionales. En esta hipótesis, han construido un principio fundamental de cualquier sistema de escritura: la arbitrariedad, que significa que los signos que usamos al escribir no representan a los objetos o realidades que nombramos. Más adelante se formularán otro tipo de reflexiones e hipótesis que evidenciarán que han  construido otro principio fundamental de nuestro sistema escrito (2010, p. 32)

     Por último les hice  la recomendación más importante “este proceso depende en gran parte del apoyo que ustedes le brinden a sus hijos.., leyéndoles, valorando sus escritos así para ustedes sean simplemente letras que no tienen sentido ”… posteriormente para todos este ideal  fue convirtiéndose en un desafío y al tiempo en derrotero perfecto para alcanzar exitosamente nuestro propósito “los niños saben leer y escribir”. 
     Así como el galopar es un  ejercicio difícil para la mayoría de los caballos jóvenes y debe ser abordado con mucho tacto, empezando por el paso, para después emprender el trote y el galope con estilo, de igual manera el arte de leer y escribir conviene  guiarse  con pequeñas pautas como lo hace el jinete con el caballo.

     Por consiguiente empezamos con diferentes  actividades como transcribir el nombre, lo cual era poco llamativo pero que de una u otra forma permitió iniciar este entrenamiento en nuestro “galopar”, además al mencionar objetos o elementos decían: “ahhh con la I de Isabella”, “ahí suena la S de Samuel”, mostrando así los aprendizajes previos  con que cuentan los niños y la correlación que ellos hacen con los saberes nuevos, indudablemente  estaban  dando pasos  firmes en este nuevo terreno.

     De esta manera cabe mencionar lo descrito por Pérez y Roa en los Referentes para la didáctica del lenguaje en el primer ciclo (2010, p. 34):

     Pensemos en la forma como aprendemos otra lengua. No aprendemos alemán, o quechua haciendo planas y llenando cuadernos con trazos. Uno aprende una lengua cuando ha comprendido cómo funciona su estructura. Por tanto, se trata más de un ejercicio intelectual de pensar que de realizar rutinas.

     Cada día fuimos confirmando y reconociendo más saberes cuando se escribía la fecha haciendo énfasis en el sonido de cada letra, al jugar la lotería de las vocales, al formar palabras con fichas que contenían las letras más llamativas y reconocidas por los niños, escribir el menú del día (refrigerio) para poder consumirlo en el restaurante del cual éramos clientes, relatar la actividad realizada en el momento de juego libre.
    
     Todas estas actividades eran muestra del gran empeño e interés de los niños y de los padres, pues en la medida en que se vislumbraban los avances de sus hijos el incentivo era mayor por apoyar e impulsar este proceso en casa para dar a cumplimiento a nuestra meta más próxima.   
      
     Motivados por el proceso de lectura y escritura, empezamos a leer el libro “BONI Y TIGRE” de Kathrin Sander, el cual fue  motor para  dar inicio a este proceso, la representación de rondas y canciones hizo evidente la necesidad de utilizar el lenguaje de diferentes y divertidas formas, iniciando desde la escritura gráfica hasta finalmente llegar a la escritura convencional

      El desarrollo  de estas actividades permitió reconocer el papel que juega la motivación dentro del aprendizaje y la  necesidad que como maestros tenemos en buscar constantemente elementos que permitan avivar el interés en nuestros estudiantes.

     No obstante no todo  fue alegría, en el transcurso del camino se fueron identificando los diferentes ritmos de aprendizaje en algunos niños, situación  que motivó tanto a los padres en casa, como a mí en el aula, a buscar nuevas  estrategias que permitieran el avance en estos niños y no fuera tan evidente su demora en relación al nivel alcanzado por el resto  del grupo y aunque no fue del todo fácil “acelerar” estos ritmos para ponerlos en sinfonía   ya que provenían de factores ajenos a mí, como se menciona en el siguiente concepto:

     Podemos definir  los ritmos de aprendizaje como la capacidad que tiene un individuo para aprender de forma rápida o lenta un contenido.
Los ritmos de aprendizaje tienen especial vinculación con los siguientes factores: edad del individuo, madurez psicológica, condición neurológica, motivación, preparación previa, dominio cognitivo de estrategias, uso de inteligencias múltiples, estimulación hemisférica cerebral, nutrición.
http://maestrorodolfo.blogspot.com/2006/12/los-ritmos-de-aprendizaje-artculo-n-020.html
      
    Ya estando  punto de culminar este trabajo, me siento satisfecha por contar con un maravilloso grupo, el cual puso su empeño e interés en dicho proceso, a su vez por el apoyo fundamental  e interés de los padres de familia, y para completar el equipo la alegria de haber encontrado elementos que permitieran fortalecer mi actuar como docente, por esto dejo a ustedes los siguientes parrafos mencionados por Perez y Roa (2010, p.24) para reflexionar sobre nuestra labor como doentes, para lograr un galopar de paso fino en nuestros niños:
      Dada la diversidad de trayectorias de los niños, en función de su procedencia social y cultural, y de las características de su mundo inmediato, los recorridos y  exploraciones que han adelantado sobre ese mundo de lo escrito son muy diferentes. Por ejemplo, no es lo mismo provenir de un entorno rural que de uno urbano, de una familia en la que no hay libros que de otra en la que leer es una práctica habitual. No es lo mismo un entorno en el que el libro es un objeto de alto valor simbólico, de prestigio, que otra en la que por razones diversas el libro es un objeto casi ausente.

     Por estas razones, los desarrollos que los niños alcanzan antes de llegar a la escuela no pueden ser pensados de modo homogéneo. Eso significa que el diseño de situaciones didácticas no se puede guiar exclusivamente por una teoría particular del desarrollo para orientar el trabajo pedagógico, con la cual se haga abstracción de los sujetos específicos que tengamos en las aulas. Desde nuestra perspectiva, no es pertinente definir las propuestas didácticas desde unas etapas estables del desarrollo del lenguaje, independientemente de la fortaleza y consistencia de la teoría de referencia. Se trata, más bien, de que una vez reconozcamos y documentemos las trayectorias de nuestros estudiantes respecto al lenguaje (oral, escrito, literario...), y luego de reflexionar sobre los propósitos formativos, discursivos y éticos que guían nuestra acción docente, pasemos a diseñar situaciones que permitan que, con independencia de la diversidad de esas.

Referencias
Pérez Mauricio y Roa Catalina. (2010). Herramienta para la vida: hablar, leer y   escribir para comprender el mundo Referentes para la didáctica del lenguaje en el primer ciclo. Bogotá: Secretaría de Educación del Distrito – SED.

Educando. Publicado 28 de diciembre, 2006. http://maestrorodolfo.blogspot.com/2006/12/los-ritmos-de-aprendizaje-artculo-n-020.html. Maestro Rodolfo.







Carta de amor y amistad











 Anamaría Victoria Pinzón Galindo
Licenciada en Educación Preescolar




















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